
“Se enseña japonés”. Es una de las frases que quizá más podemos ver por las redes en el perfil de muchas personas que se promocionan como docentes o promocionan sus centros educativos para capacitar a las personas en el idioma. ¿Cómo saber cuál es la propuesta más adaptativa para poder recibir la educación justa para nuestras metas laborales? ¿Cualquier curso sirve? ¿Debe estar enfocado en el Can do o en el JLPT? Para poder responder a estas preguntas es importante conocer primero un poco del mundo de la educación del idioma japonés.
La historia de la educación del idioma japonés para extranjeros
A diferencia de otros idiomas como el inglés o el español para extranjeros la historia de la educación del idioma como lengua extranjera es muy corta. Al principio de los años 90′ los materiales para estudiar eran muy limitados y centrados en una misma dinámica: aprender el idioma con foco en la gramática. No es una novedad que estudiar un idioma lleva mucho tiempo pero los materiales didácticos con foco en la gramática muchas veces carecen del factor práctico. Centrados en la teoría hace que la persona deba estudiar más de siete años para poder tener un nivel avanzado.
Conforme pasaron los años, muchos expertos en el idioma fueron creando libros, materiales de estudios con distintos enfoques logrando una variedad de herramientas para los que somos docentes. El desafío de esa variedad es que se necesita mucho conocimiento para poder aplicarlos en la clase. Sin mencionar, la importancia de que el docente se mantenga actualizado con los nuevos lanzamientos.
La educación del idioma japonés ha sido subestimada por mucho tiempo. Se le ha dado oportunidad de enseñar a personas nativas sin formación docente creyendo que saber el idioma es suficiente para poder enseñarlo. Yo fui una de las que comenzó a dar clase bajo esa premisa y me llevé una gran sorpresa al descubrir que era un mundo demasiado complejo. Desde el primer día, cuando vi lo difícil que era comencé a leer todo tipo de libros y manuales para aprender a enseñar. Comencé a ir a los cursos para docentes en Buenos Aires, y seguí profundizando en la educación del idioma.
También se le ha dado la oportunidad de enseñar a las personas que no son nativas lo cual es muy bueno. Sin embargo, muchos ni siquiera han terminado su propia carrera. La mayoría no pasan del N3 del JLPT que equivale a un nivel intermedio. Usan los conocimientos que tienen como herramienta para dar clases enseñando los niveles más básicos porque son “más sencillos”.
Cuando comprendí después de mucho estudio el flujo de aprendizaje del japonés, comencé a trabajar como coordinadora de cursos y allí traté de mantener una regla: nadie sin experiencia podía enseñar los niveles básicos. Vi durante toda mi carrera que asignan a profesores de poca experiencia, o con bajo nivel de japonés a enseñar el nivel básico bajo la premisa de que “lo pueden hacer porque es básico, es sencillo”. Sin embargo, enseñar el nivel básico es lo más difícil porque es donde se sientan las bases para el desarrollo lingüístico de las personas. Efectivamente, los que decidieron que yo tenía que empezar a dar clases en el nivel básico cometieron un gran error y no estaba dispuesta a que otros pasaran por lo mismo.
No es necesario ser nativo para poder enseñar el idioma pero sí es necesario que la persona que lo vaya a enseñar por lo menos haya terminado sus estudios. Es decir, que tenga un nivel N1 real del examen internacional JLPT, o por lo menos sea un nivel C1 según CEFR.
Los cursos genéricos
La mayoría de las academias se centran en un programa genérico para todo público. Quizá alguien pueda pensar que puede estudiar japonés aunque sea los primeros años en un instituto genérico para especializarse después, pero eso podría ser un problema. ¿Por qué?
Los cursos genéricos generalmente usan un material que se llama Minna no Nihongo o en su defecto Daichi. A veces, el libro Marugoto o Irodori. Veamos la característica que tienen estos libros, y por qué no pueden usarse como material único.
El libro Minna no nihongo y Daichi tienen la misma estructura ya que tiene un modelo centrado en la gramática, es decir un enfoque más orientado al JLPT. La diferencia que tienen entre sí es que el Minna no nihongo está orientado a un público más empresarial y Daichi a uno más coloquial. Los dos disponen de ejercicios básicos breves, ejercicios de comprensión auditiva, lectora y de uso práctico. Sin embargo, el libro de texto central tiene muy pocos ejercicios para sentar las bases, para lograr la práctica y hacer un uso práctico de dichos conocimientos. El Minna no nihongo tiene dentro de su colección materiales complementarios que desarrolla aún más las 4 habilidades pero no pueden ser utilizadas sin más. El docente necesita darle una introducción al mismo, y sobre todo, generar en una etapa previa muchos ejercicios de prácticas básicas.
Si bien ambos materiales buscan desarrollar las cuatro habilidades (leer, oír, escribir y hablar) la realidad es que es el docente que debe centrarse en el enfoque del capítulo, buscar orientar los esfuerzos para que efectivamente estas metas sean logradas capítulo a capítulo. Sin embargo, como se tiene que centrar en la meta del capítulo no se va a centrar en el propósito de cada estudiante: porque es un curso genérico. ¿Qué dificultades causa esto? Que las metas de alguien que estudia por hobbie, no es la misma que el que quiere ser traductor, o el que quiere ser asistente de enlace. De hecho, todos necesitan distintas herramientas.
Los libros Marugoto e Irodori también tienen una estructura similar entre sí. Buscan promover y desarrollar la habilidad del uso práctico del idioma. No tiene una estructura con eje central en la gramática sino en la práctica, es decir un enfoque Can do. Desarrolla mucho las habilidades auditivas y orales trabajando los mismos temas desde perspectivas diferente conforme avanza la dificultad del idioma. Pensado desde la escala CEFR y no en el JLPT como los otros dos libros, tiene un contexto más internacional en su modo de enfrentar la educación del idioma. Pero si la persona quiere rendir los exámenes de JLPT, va a necesitar complementar su educación con otros materiales.
¿Para qué voy a estudiar japonés?
Es importante la pregunta. No es ¿por qué? sino ¿para qué? Es importante establecer una meta clara para ver a donde nos dirigimos. Hay algunas carreras como lo es la de asistente de enlace, que la mejor educación es la que tiene el enfoque Can do, mientras que el que quiere ser docente, le conviene estudiar con un enfoque en el JLPT. Sin embargo, están las carreras laborales como la interpretación, traducción, y guía turístico que requiere la combinación del enfoque Can do + JLPT. Sí, la suma de los dos.
Por eso es muy importante que podamos definir nuestras metas, y elegir bien donde y con quién estudiar para lograr nuestras metas. Para los que son docentes, es importante estar revisando constantemente las propuestas educativas para poder brindar siempre la mejor educación. Después de todo, estamos preparando personas que van a salir al mundo laboral a hacer uso de los recursos que les ayudamos a lograr tener.
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