Este artículo está redactado desde la experiencia y conocimiento de la redactora. Con un profundo respeto a todos los colegas de ambos rubros. Se entiende que haya opiniones diferentes a las presentadas en el artículo, en tal caso, si desean comentar, se agradece que los mismos sean con el mismo respeto que siempre se muestra en todos los artículos.
En el artículo del 13 de marzo «Carrera para traductores de japonés» mencioné el error que se suele cometer al confundir el rol y el trabajo del asistente de enlace con el del intérprete. En este artículo quisiera profundizar sobre ese tema.
¿Qué es un asistente de enlace?
Este es el nombre que personalmente le he dado a un puesto de trabajo que ha existido desde hace mucho tiempo atrás, pero que últimamente ha sido muy requerido en algunos países como México por ejemplo, donde una persona debe cumplir el rol de asistir a la parte directiva de la empresa a la vez que se dedica a traducir e interpretar documentos y reuniones. Lo mismo aplica para los empleados locales de las Embajadas de Japón que sabiendo japonés traducen algunas reuniones o documentos para los diplomáticos de los que dependen, pero que su rol va más allá de la traducción ya que son sus asistentes.
Como trabajan día a día con sus superiores, en caso de una reunión donde tienen que hacer de enlace, además de asistir idiomáticamente, pueden agregar información o restar en caso de que consideren poco importante lo que la contra parte dijo. Algo que los intérpretes JAMÁS PODEMOS HACER. Nosotros nos limitamos a decir exactamente lo que dice la persona (más allá de la política que cada intérprete pueda tener en su trabajo).
El asistente además debe tener otras capacidades como las que tendría quizá un secretario. Su trabajo no es meramente enfocado en el idioma sino que tiene que ver en un globalizado, lo que en el caso de la empresa significa seguir las instrucciones del directivo, y en el caso de las instituciones de los superiores. Algunas de las habilidades laborales que se requieren de un asistente es que lleve una agenda, que coordine reuniones, viajes de negocios, realice tareas administrativas no contables y quizá dependiendo de la empresa hasta requiera conocimientos contables.
¿Qué es un intérprete/traductor?
El intérprete o traductor es aquel profesional que se dedica a eso: interpretar y traducir. Es una persona que trabaja en el mercado exclusivamente como enlace. Su función es ayudar a que las partes se comuniquen, que las reuniones se puedan llevar a cabo o que las charlas o seminarios puedan llevarse a cabo sin la barrera idiomática. En la gran mayoría de las veces la gente ni siquiera se percata de nuestra existencia y nos despedimos sin que siquiera sepan nuestro nombre. La mayoría de los que nos dedicamos a esta profesión (incluso aquellos que tienen más de un trabajo pero que en cuanto a la interpretación y traducción aceptan servicios que son exclusivamente eso) vivimos desarrollando habilidades, nos entrenamos, nos capacitamos para cada vez brindar un mejor servicio. Al no tener un «vínculo laboral» con el cliente como puede ser un asistente con su jefe, nos limitamos exclusivamente a la interpretación o traducción.
Es una persona que tiene el DOMINIO de los idiomas con los que trabaja. Es una persona que no comete errores gramaticales ni de conceptos, que no tiene problemas en comprender lo que se dice y puede traducir a una vía o dos vías. Es decir: hacia su idioma materno o hacia ambas direcciones.
El asistente de enlace, puede tener un nivel intermedio de japonés (N3 a N2) y asistir idiomáticamente, y realizar las demás tareas que debe realizar en su rol. Pero un traductor o intérprete no puede tener ese nivel JAMÁS. Es más, insisto y defiendo que su nivel tiene que ser superior a N1 pues tiene que ser un nivel más que avanzado.
«Lo barato sale caro» y «cada cosa en su lugar»
Estas dos frases que quizá es muy repetido en el día a día creo que aplica muy bien en este rubro. En primer lugar «lo barato sale caro» y esto se relaciona con el artículo que mencioné al inicio. Como recién mencioné una persona que tiene el idioma japonés como un idioma adquirido que no tiene un nivel avanzado de verdad, que ni siquiera tiene el N1 del JLPT aprobado, no puede hacer un buen trabajo como traductor por más que tenga un título universitario. A veces estas personas cobran menos (a veces no, lo cual resulta un poco más preocupante), pero si Usted como empresario realmente quiere un traductor, no puede contratar por más barato que le salga (o caro que tal vez le resulten los profesionales) a alguien de menos nivel porque esa persona probablemente vaya a cometer un error que quizá hasta puede llegar a ser grave.
Les presento el siguiente ejemplo. En Japón en el año 2014, se suscitó un escándalo al rededor del jugador de fútbol Diego Forlán. Un medio digital publicó una noticia diciendo que el jugador había dado una entrevista al diario El Observador del Uruguay donde decía que los japoneses eran fríos. ¿Cuál fue el problema? La persona que levantó la noticia escribió que el jugador dijo que los japoneses eran «tsumetai (fríos)». No sé si el redactor tradujo el artículo para poder tomar esos dichos, o si usó algún «traductor», pero me aventuro a decir que la persona que lo hizo no tenía suficiente conocimiento idiomático y no era para nada un traductor profesional. ¿Por qué?
El problema es que en japonés se puede usar dos palabras para referir que alguien es frío. Uno es «tsumetai» que se usa para personas frías, sin corazón, sin sentimientos. La otra palabra es «sameteiru» que se usa para describir personas que son más serenas, más craneales, más prácticas, que no son pasionales, lo que se conoce como «pecho frío» en el mundo del fútbol. El mal uso de la palabra «tsumetai» generó una ofensa masiva en los japoneses y fue noticia en muchos portales hasta que se aclaró el punto en relación a estas palabras que acabo de mencionar y finalmente se entendió que Forlán no estaba insultando a los japoneses.
Hay gente que no quiere pagar las tarifas que cobran los profesionales. Si Usted ve que el traductor o intérprete tiene trayectoria, experiencia, conocimiento… piense en el siguiente ejemplo antes de tomar una decisión. Supongamos que Usted necesita comprar un bolso, una cartera para llevar sus pertenencias. Estamos de acuerdo en que Usted lo puede comprar en la feria, en el mall o en una tienda de lujo. El propósito es el mismo: llevar sus pertenencias. Pero la calidad del producto que vaya a comprar va a ser diferente ya que el material utilizado va a ser diferente en cada uno de los productos vendidos en cada uno de estos lugares. Lo mismo pasa en la traducción. Tiene traductores de feria, de mall o de marca de lujo. Lo que Usted no puede pretender es tener un traductor «Prada» o «Montblanc» pagando el precio de un traductor de feria.
Por eso digo: «cada cosa en su lugar». Para traducir: traductores. Para asistencia con enlace: asistentes de enlace. Creo que es importante que cada uno se desarrolle dentro de su rol. Claro está, puede que haya profesionales de la interpretación y traducción trabajando como asistentes de enlace. En ese caso, ellos son interpretes y traductores de profesión y trayectoria. No cabe duda. Pero no lo son todos. Lo importante es destacar que el hecho de que sean asistentes de enlace, no los hace intérpretes ni traductores. Si necesita traductor, contrate traductor. Si necesita asistente de enlace, contrate asistente de enlace. Pero no mezcle. Son dos cosas muy diferentes. No se olvide. Cada cosa en su lugar.
Traductores titulados que no tienen el N1 del JLPT aprobado
Si Usted entra dentro de estos profesionales ¿Qué puede hacer? En primer lugar promocionar sus servicios como asistente de enlace. Ofrecer asistencia idiomática. Es más honesto. Porque los conocimientos los tiene, pero no es lo suficiente para poder desarrollarse como traductor propiamente tal. Y mientras tanto, siga avanzando en su estudio del idioma y no deje nunca de estudiar para poder ofrecer sus servicios como traductor o intérprete en un futuro cercano.
Otra cosa que puede hacer, es lo que mencioné en el artículo del 13 de marzo, trabaje en conjunto con un traductor o intérprete profesional, como colega para que esa persona le trabaje como «editor». Sí. Quizá le tenga que pagar para que le chequee el trabajo que Usted haya realizado, pero así va a poder crecer en experiencia y en el mercado también y sobre todo podrá brindar un servicio de calidad a su cliente.
Hay gente que dice que puede traducir hacia su idioma materno pero no hacia el idioma adquirido porque no tiene tanto nivel. En primer lugar aplaudo su honestidad. Pero aquí hay una trampa que no debemos olvidar. Si Usted considera que no tiene el nivel como para traducir hacia el idioma adquirido, ¿Qué certeza tiene de estar comprendiendo bien la ambigüedad que tiene un idioma tan complejo como el idioma japonés? Si Usted es un C1 o C2 según la escala CEFR, seguro no va a tener problema. Pero como mencioné en el artículo anterior, es imposible medir eso con el JLPT aunque tenga el N1 aprobado. Entonces, si no tiene ni siquiera el N1 aprobado, trabaje como asistente de enlace, gane experiencia, gane conocimiento, siga estudiando, siga perfeccionándose y use editores hasta que pueda independizarse.
Intérprete/Traductor VS Asistente de Enlace: trabajos desafiantes, con un valor importante para conectar personas y ayudar a que se puedan comunicar. Se necesitan más profesionales comprometidos con brindar el mejor de los servicios y Usted es uno de ellos.
Este artículo tiene como propósito visibilizar las diferencias entre los distintos trabajos y tareas realzando el valor y el esfuerzo que se requiere en ambos. De ninguna manera está poniendo por encima un rubro sobre otro.
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